Intensifican esfuerzos para controlar la invasión del pez diablo en Nuevo León
La proliferación del pez diablo en cuerpos de agua de Nuevo León genera preocupación por su impacto en especies nativas y ecosistemas.
La presencia del pez diablo en cuerpos de agua de Nuevo León ha encendido las alarmas entre especialistas y pescadores. Esta especie invasora, que compite con la fauna nativa, puede alterar el ecosistema y reproducirse rápidamente. Se ha documentado su presencia en lugares como la Presa La Boca y varios ríos de la región.
El pez diablo, originario de Sudamérica, se caracteriza por su capacidad de adaptación y su cuerpo protegido por placas óseas, lo que lo hace menos vulnerable a depredadores. Su comportamiento alimentario puede modificar las comunidades de algas y otros organismos acuáticos, generando un impacto negativo en el medio ambiente.
La Universidad Autónoma de Nuevo León advierte que la proliferación de esta especie puede afectar a peces nativos como mojarras y bagres, al competir por recursos y espacio. Esto podría tener repercusiones económicas en la pesca recreativa y productiva, que depende de especies locales.
Ante esta situación, se han intensificado las jornadas de pesca selectiva en Nuevo León. Durante septiembre, se retiraron más de 2,700 ejemplares del Río La Silla, gracias a la participación de voluntarios y pescadores. Las acciones continúan en octubre, enfocándose en la captura del pez diablo sin afectar a otras especies nativas.
